La historia de Mario Bonalumi, veterano de Malvinas

A 40 años de la guerra del Atlántico Sur, uno de los sobrevivientes cuenta cómo fue la experiencia, la reinserción en la sociedad y cómo marcó su vida.

'Relatos de Malvinas' es una serie de testimonios en primera persona de veteranos de la guerra de Malvinas. La de Mario Ramón Bonalumi, originario de Etruria (al sur de Córdoba) es una sentida y emocionante historia que relata cómo son llamados los soldados, su llegada a las islas, la permanencia allí, el frío, la entrega de cartas, y un día, después de mucha incertidumbre y miedo, el regreso a casa de algunos.

Mario llegó con su pelotón el 10 de abril de 1982. "Recibimos la orden de desarmar camiones, volamos, llegamos a las 4 de la mañana, armamos los camiones de vuelta. Estuvimos dos o tres días a la deriva porque no ubicábamos la compañía. Después fuimos asignados a un hospital de campaña por una semana para ver a dónde íbamos a ir, y nos asignaron como custodia de los jefes", relata en el inicio.

Bonalumi tenía 19 años cuando fue a la guerra. El 1 de mayo fue el primer bombardeo por parte de las tropas inglesas, a eso de las 4 de la mañana. Esa noche Mario estaba de guardia y cuenta que "se vio la ráfaga de bombas de 500 kilos y el fuego. Estábamos cerca de la pista, cuando llegó el estruendo estábamos como dos metros bajo tierra".

"Más que un conflicto cuerpo a cuerpo, tuvimos que soportar el ataque naval y aéreo permanente, día y noche, de las tropas inglesas. Se ubicaban en las fragatas y empezaban el bombardeo por zonas. Bombardean una zona, avanzan unos metros y siguen hasta donde llegan a donde uno está. Siempre sentís la incertidumbre de dónde cae la bomba", cuenta.

Los soldados argentinos contaban con comida que "no faltó", cuenta. El frío calaba los huesos. "Mucha gente pregunta si llegaban las donaciones, muchas veces para transportar se tenía que mandar lo necesario. Muchas veces el chocolate y esas cosas no era necesario, y se priorizaba la medicación para los heridos".

El retorno llegó algunas semanas después. "Lo único que queríamos era volver". Luego de algunos días de espera en distintas bases, pudieron abordar un barco que llevó a una comitiva de soldados hasta Puerto Madryn. Allí, cuenta Mario, les ofrecieron mate cocido caliente con pan. "Todavía siento el olor. Fue el día que Puerto Madryn se quedó sin pan. El pueblo Sarmiento realmente se portó excepcional, estaba todo el mundo esperándonos".

Cuando volvió a Córdoba, Bonalumi escribió su vivencia en Malvinas y durante la pandemia recopiló sus textos y publicó un libro. "Lo hice para que mi vieja lo leyera. Porque nunca con ella tuvimos una charla, y ella fue la que más expresó sufrimiento. 96 años vivió y tuvo tiempo de leerlo", cuenta emocionado.

"Es muy difícil la reinserción en la sociedad, porque además de haber estado un año 'de vago' en el servicio militar, y después de dos años que duró la cuestión militar, reinsertarse no es fácil. El apoyo psicológico es lo que más faltó. Es una experiencia que te cambia la vida al 100 por 100", dice.

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